Los empleados de un restaurante de carnes, desafiantes ante el nuevo reto de Alberto Chicote en ‘Pesadilla en la cocina’

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laSexta estrena este jueves una nueva entrega de ‘Pesadilla en la cocina’ tras conseguir en su última emisión un 7,9% de cuota y más de un millón de espectadores, situándose como la segunda opción de su franja. La llegada de Alberto Chicote a un restaurante con problemas no siempre es acogida con el mismo entusiasmo entre unos miembros de la plantilla y otros. El cocinero, en su nuevo reto confirmará que no siempre se puede gozar del beneplácito de todos y que su presencia no tarda en provocar cierto recelo en una parte de los empleados.

En esta ocasión, el chef viaja hasta Extremadura para acudir a la llamada del dueño del ‘A la parrilla’, un singular local especializado en carnes que, a pesar de encontrarse en pleno casco antiguo de Badajoz, está pasando su peor momento. Las deudas cada vez son mayores y la falta de profesionalidad y la desorganización absoluta no son los mejores ingredientes para salvar un restaurante a la que le quedan muy pocas oportunidades.

‘A la parrilla’ era un negocio familiar, situado en un local casi centenario que durante décadas gozó de una salud inmejorable. Al frente de la cocina se encontraba la madre de Toni, el actual dueño del negocio, una cocinera excelente que mantenía un nivel de calidad muy elevado. Sin embargo, desde que se jubiló, el restaurante no ha vuelto a ser lo que era. La comida deja bastante que desear, el servicio es un descontrol y la clientela no se mantiene. La situación es más que delicada y Toni ha perdido por completo la ilusión y las ganas de luchar por su negocio.

Malos modos en la cocina, comandas erróneas y… clientes que no vuelven.

Problemas hay muchos. Que las cocineras sean inexpertas no ayuda mucho en un negocio que se basa en dar de comer. Que una de ellas piense que la culpa es de los clientes porque “son muy impacientes” o “piden todo de golpe”, tampoco. “Esto es un restaurante de barrio, no el Ritz”, se descarga ante las críticas de los comensales cuando un plato sale frío o cuando tardan más de una hora en que les llegue el primer plato. Además, buena parte de la comida es de bote y la cocina se colapsa porque dicen estar acostumbrados a sacar platos para compartir y cuando los clientes deciden pedir platos individuales, el caos les acompaña durante todo el servicio.

A este panorama se le suma un servicio de sala del que parte otra de las mayores dificultades: las comandas. La confusión es tal que muchos platos regresan a la cocina como habían salido porque la comanda estaba equivocada. Pero si hay un verdadero escollo en ‘A la parrilla’, ese es Toni. Las circunstancias han podido con él y hoy está completamente desmotivado, no tiene capacidad de liderazgo y está a punto de tirar la toalla. La visita de Alberto Chicote es su última oportunidad para salvar el negocio en el que ha puesto tanto esfuerzo.

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