‘Fariña’ y ‘La otra mirada’ dos grandes bocanadas de aire fresco en nuestra ficción

En un momento en que las mujeres han perdido el miedo a salir a la calle y reivindicar sus derechos, en que vivimos rodeados de noticias de corrupción que salpican las noticias cada día, este han llegado a nuestra ficción dos series que nos incitan a pensar y reflexionar sobre ello.

Se trata de dos ficciones valientes que reflejan perfectamente la esencia de la época en que se sitúan, y a la vez han sido capaces de narrar la historia desde una perspectiva de género. En estos momentos, ‘Fariña’ Y ‘La otra mirada’ se han convertido en un soplo de aire fresco en nuestra ficción. Ambas, que tratan temas diferentes, han sido capaces de revolucionar nuestra ficción.

En el caso de ‘Fariña’ por primera vez nuestra ficción ha tratado de forma realista un tema muy controvertido y trágico: la entrada de las drogas en Galicia en los años 80. Se trata de una serie con un ritmo trepidante y frenético y en la que se respira Galicia por los cuatro costados. No sólo por el hecho de estar rodada en Galicia y protagonizada por actores gallegos, también por qué han sabido retratar perfectamente a la sociedad gallega. Y se han atrevido por primera vez a reflejar hasta qué punto las altas esferas políticas y la policía colaboraba con los narcotraficantes. A su vez, han sido valientes al introducir a unas mujeres como Pilar Charlín– interpretada por Isabel Naveira, la roba escenas de la serie-: ambiciosa y con ganas de tomar las riendas del negocio familiar, o como Esther Lago- interpretada por Eva Fernández- que era la cabeza pensante de los negocios de Laureano Oubiña. En ‘Fariña’ hay mujeres inteligentes, capaces de asumir el mando de los negocios cuando sus “hombres” tienen que huir a Portugal. Pero al mismo tiempo que nos las retratan como mujeres fuertes, aguerridas, nos reflejan el machismo de la época.

Otro de los grandes aciertos de ‘Fariña’ es el de mostrar en sus últimos capítulos la lacra no sólo de la droga sino también del tabaco. Desde el momento en que nuestro querido sargento Darío Castro. interpretado por un sublime Tristán Ulloa, empieza a toser, en la mente del espectador empieza a resonar la idea del tabaco, al igual que la droga mata. Y, con la llegada en los últimos capítulos de las “madres de la droga” vemos el lado trágico y devastador de la droga: la muerte y desaparición de toda una generación. Esas madres valientes, bravas fueron capaces de enfrentarse a los narcos y todo por salvar a sus hijos. Y todo ello mientras somos testigos directos del avance de las investigaciones del sargento Castro y de todos los obstáculos que encuentra a su paso.

Y todo ello sin perder de vista. El desarrollo de sus personajes. A lo largo de los 10 capítulos somos testigos del gran cambio que experimenta Sito, brillantemente interpretado por Javier Rey,: que empieza la serie aún apegado a sus seres queridos: familia y amigos y conforme se sumerge en los negocios de la droga, el personaje se va alejando progresivamente de los suyos hasta quedarse completamente sólo.

En estos días llenos de corrupción y con noticias como el secuestro del libro de Nacho Carretero en el que se basa la serie, una serie como ‘Fariña’ es más necesaria que nunca. Es necesario que nos sigan haciendo pensar y reflexionar sobre lo que vivió la sociedad gallega y por ende nuestro propio país. Además, nos queda por ver a Pilar Charlín tomando las riendas del negocio familiar o ver cómo Sito Miñanco trasladó sus negocios del norte al sur o incluso llegar a ver en pantalla el momento en que se ordenó el secuestro de ‘Fariña’. Hoy más que nunca necesitamos que nos recuerden nuestro pasado reciente para no volver a repetir los errores de antaño.

En el caso de ‘La otra mirada’ lo más interesante y atrayente es la perspectiva de género de la serie. Se trata de una serie con un mensaje muy necesario en unos momentos en que las mujeres han tenido que salir a la calle a reivindicar sus derechos. En un momento en que las mujeres están gritando en la calle: que nadie tiene derecho a poseer sus cuerpos sin su consentimiento, es de agradecer que ‘La otra mirada’ grite a los cuatro vientos que nadie es dueño de nuestros cuerpos. Y que grite a los cuatro vientos que “nunca hagas nada que no desees hacer”. Esta serie, junto con ‘El ministerio del tiempo- está dando voz a las mujeres, reflejando sus miedos y sus inseguridades y también como ocurre en el capítulo 4: lo desolador que es estar atrapada en un matrimonio que se está rompiendo y en el que la mujer- en este caso en el personaje de Manuela- se siente como un objeto en el que su único deber y obligación es dar un hijo a su marido.

Pero también ‘La otra mirada’ es capaz de tratar temas como la sexualidad femenina sin tabúes, dando voz a cómo se sienten las mujeres, dar una perspectiva del feminismo o de la importancia del voto femenino. Todo ello con un guión sublime que trata todos los temas con una gran sensibilidad y esmero. Se trata de una serie que se ha ganado con creces la continuidad ya que es necesario que nos recuerden de dónde venimos y todo el camino que aún nos queda por recorrer

Anuncios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.