Vivimos un momento de revolución social, de lucha por nuestros derechos, los de todxs. ¿Pero, realmente, hemos avanzado tanto como parece? En esta entrevista, Jose Mola me habla de la labor que hace como activista desde el OCH, de lo que piensa sobre la plumofobia y sobre su novela ‘Menos drama y más banana’. El activista se abre en canal, sin dejar de lado su humor característico, para hablar de sus vivencias.

Además de ser uno de los activistas LGTBIQ+ más influyentes en Instagram, también formas parte de l‘Observatori Contra l’Homofòbia (OCH) de Catalunya’. ¿Cómo funciona esta asociación y cuál es tu función en ella?

El OCH nace a raíz de la peor expresión posible de la LGTBI-fobia: el asesinato de la transexual Sonia en el Parc de la Ciutadella de Barcelona en 1991 por una paliza en grupo por un grupo de neonazis. En ese contexto, desde el Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC) se crea ‘la oficina para la no discriminación (2000)’ como medida urgente ante la violencia que el colectivo LGTBI estaba sufriendo y que la Administración no atendía.

De este modo, el Observatori, como se conoce hoy en día, nace en el sí del FAGC pero no es hasta 2008 que la organización se constituye jurídicamente y empieza a actuar de forma independiente.

Por mi parte, soy el director de comunicación de la entidad desde 2016, es decir, el responsable de gestionar lo que se publica en redes y prensa sobre la entidad.

Nos encontramos cada semana con nuevos casos de LGTBI-fobia en redes sociales y en la prensa. ¿Qué se podría hacer para que se detenga?, ¿cómo recomendarías actuar ante una situación de LGTBI-fobia?

La realidad es que desde el Observatori hemos registrado más casos que nunca en lo que va 2019 en Cataluña, concretamente 106 incidencias, y lo más preocupante es que las agresiones –prácticamente en su totalidad- se dan en grupo, y muchas veces, las víctimas son atacadas en espacios de ocio o en el transporte público volviendo a casa.

Desde el OCH trabajamos en protocolos con Mossos, con el Ayuntamiento de Barcelona y con el Metro. Incluso hemos abierto una línea de WhatsApp para víctimas (699 901 651). Y seguimos trabajando pidiendo que se implemente en su totalidad la Ley LGTBI catalana y apoyamos a FELGTB en el impulso de una Ley estatal (que no tenemos).

La LGTBI-fobia no la cambiará una persona, la cambiaremos entre todxs, haciendo entender a quien todavía no lo sabe que lo ‘normal’ es el amor, la libertad o el respeto, y que lo que no es normal es el odio, la discriminación y la violencia.

En ese sentido, es muy importante recordar en la era de Instagram, Twitter y Facebook que grabar videos de situaciones de LGTBI-fobia es importante para ayudar a la policía a identificar a los agresores pero que en ningún caso debería hacerse si eso pone en riesgo la integridad física de unx mismx.

Últimamente se habla de la plumofobia y la discriminación que eso supone para aquellas personas que tienen una expresión de género que no se corresponde con el binarismo heteronormativo de hombre masculino y mujer femenina. ¿La sociedad nos acepta a medias?

Formar parte de un colectivo no te hace instantáneamente tolerante con toda su diversidad. La ‘homofobia’ como concepto ha evolucionado a lo largo de la historia, por lo tanto, no es lo mismo ser ‘homófobo’ en el S.XIX que en el S. XXI, del mismo modo que los intereses en la lucha por la conquista de derechos han ido cambiando a lo largo de la historia.

Una vez dejamos de ser delincuentes con la abolición de la Ley de Peligrosidad y rehabilitación social (1989-1995), una vez dejamos de estar enfermos  cuando la OMS deja de considerar la homosexualidad una enfermedad (1990), una vez podemos casarnos (2005), o una vez empiezan a aprobarse leyes LGTBI (Cataluña, 2014), aparecen nuevas problemáticas, nuevos horizontes que explorar como la violencia intracolectivo, el ciber acoso o, en este caso, la plumofobia.

¿Existía de antes la plumofobia? Sí, tanto dentro como fuera del colectivo, pero existía una violencia tan explícita en aquel momento hacia el colectivo que estos temas se dejaron en un segundo plano. Ahora, es cuando toca decir basta y acabar con la homofobia interiorizada por tantos siglos. ¿Cómo? Normalizando la pluma.

¿Cómo se normaliza la pluma?

‘Normal’ es una palabra que, de entrada, no me gusta, prefiero decir ‘habitual’ porque al fin y al cabo, normalizar es aceptar como ‘no extraño’ algo. Por lo tanto, la ‘normalización’ de la pluma no es más que no esconderla. Todo el mundo tiene, más o menos, y sino todo aquel que reniega de tener pluma y presume de masculinidad que se grabe en video un día entero y después que se mire…

El colectivo LGTBI tiene cada vez más representación en la televisión y en la ficción pero tengo la sensación de que los gays con ‘pluma’ apenas aparecen…

Si te digo la verdad, no soy consciente de que los gays con pluma no aparezcan en series o en la tele. Las nuevas plataformas de consumo audiovisual son inteligentes, en mi caso, cada vez que abro YouTube, HBO o Netflix me aparecen travestis, brilli-brilli y documentales LGTBI.

En ‘Menos drama y más banana’, conciencias sobre temas LGTBI, sobre VIH, sobre homofobia y siempre desde el sentido del humor (no podía evitar reírme todo el rato cuando la leía). ¿Qué te impulsó a escribir este libro?, ¿qué pretendes transmitir con él?

Creo que le título apunta maneras (risas). Creo firmemente que el sentido del humor salvará el mundo de una forma universal y cuando escribí Menos drama y más banana te aseguro que necesitaba grandes dosis de risa en vena. Para que te hagas una idea, planifiqué un viaje de la noche a la mañana de Salou a Lepe para decirle a esa persona especial ‘oye, que me gustas’, y él me dijo lo de la canción de la Jurado: ‘lo siento mi amor…’.

Además de en tu libro, en tus redes sociales utilizas el sentido del humor y la ironía para combatir la LGTBI-fobia. ¿Crees que es la mejor forma de luchar contra ello?

Siempre me ha fascinado el movimiento Camp, la Movida y las travestis. No puedo decir que el sentido del humor y la ironía sea mejor opción que otras, simplemente, es mi estilo. Pero si algo ha caracterizado al colectivo LGTBI a lo largo de la historia es esa capacidad de convertir el insulto en burla.

¿El sentido del humor siempre ha formado parte de tu personalidad?

Siempre he estado ‘loca’ pero digamos que no he podido exteriorizarlo hasta superar mis miedos, mis prejuicios y mi homofobia interiorizada. Por ejemplo, hace poco me encontré unas uñas postizas por casa y pensé ‘voy a ponérmelas a ver qué se siente’ y fui con ellas a todos lados hasta que se me cayeron (incluido el súper, la piscina y el gimnasio). Te aseguro que hace 3 años no me hubiese atrevido.

El Plúmómetro es una nueva sección que acabas de estrenar con Togayther en la que le mides la pluma a tu entrevistado en un porcentaje de 0 al 100% con un test multi respuesta. Si pudieras escoger a cualquier persona para someterla al Plumómetro, ¿a quién elegirías?

Creo que una ronda de Plumómetros a diferentes representantes políticos en vísperas de elecciones sería interesante…

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