Entrevista a Antonio Pampliega: «algo que nunca he contado» (exclusiva)

0
12

Hay circunstancias que llevan a las personas a situaciones límite, incluso llegando a desbordarlas. Pero como dijo Antonio Pampliega en una entrevista que le hizo Jorge Javier Vázquez, «no podemos; debemos ser felices». A lo largo de esta entrevista, Pampliega expone cómo vivió el ser secuestrado por la organización terrorista más conocida de la historia, lo que supuso su puesta en libertad y, algo que nunca había contado, el motivo por el cual huyó a Siria y porqué, la que entonces era su pareja, no aparece en el libro donde narra sus 299 días de secuestro.

Me gustaría comenzar hablando del hecho que marcó un antes y un después en tu vida. Personalmente, creo que es imposible poderse imaginar el ser secuestrado durante 299 días sin razón objetiva, o al menos eso podemos creer nosotros. ¿Piensas mucho en aquellos días retenido por Al Qaeda?, ¿cuál es el recuerdo que más te viene a la mente tiempo después?

Trato de pensar lo menos posible en aquellos días. Es inevitable que, de cuando en cuando, sobre todo en momentos puntuales, algún recuerdo se me viene a la cabeza. El secuestro fue un hecho que quiero dejar atrás para continuar con mi vida.

¿Con qué objetivo principal crees que te secuestraron?, ¿piensas que, además, tenían otras intenciones que, finalmente, no las llevaron a cabo?

Mandar un mensaje al resto de compañeros que, en aquellos años, estaban cubriendo la guerra en Siria. Tras nuestro, ningún otro compañero entró con los rebeldes a informar sobre lo que ocurre en el país árabe.

Este tipo de vivencias afecta a cada persona de forma distinta. Gran parte de las personas se hunden y se vienen abajo. Mientras permaneciste secuestrado por Al Qaeda, ¿cómo afrontaste la situación y, mirando hacia atrás a día de hoy, hubo algo en lo que te refugiaste para que te diera la fortaleza necesaria para soportar lo que viviste?

Me pasaba los días llorando debajo de mis mantas. No soy ni un héroe ni una persona a la que admirar. Simplemente me tumbé a esperar a que alguien me sacara de allí. En esos días de secuestro me aferré a mi familia y a Dios. Ellos se acabaron convirtiendo en mi faro en la oscuridad.

¿Crees que fue más duro el machaque psicológico de no saber qué sería de ti y sin poder compartir con nadie la angustiosa situación, o la presión a causa de las vejaciones que sufriste con patadas, burlas y empujones, como ya has comentado en distintos medios de comunicación?

Lo peor del secuestro fue la soledad. No poder apoyarme en ninguno de mis compañeros para tratar de sobrellevar los malos tratos, las vejaciones o la incertidumbre sobre mi futuro. Al final, la cabeza de un ser humano se acaba volviendo completamente loca debido a la presión a la que está sometida.

Sin duda, como he dicho antes, este hecho marcó un antes y un después. ¿Este suceso supuso un empujón para retratar las injusticias que hay en el mundo y, en cierta forma, luchar contra ellas, como estás haciendo en el programa ‘Pasaporte Pampliega’ de Cuatro?

El secuestro no empujó a nada… Seguí trabajado como lo había hecho hasta ese momento. Lo que me cambió la vida fue la publicación del libro ‘En la oscuridad’ donde relato lo que fueron aquellos 299 días de secuestro y la entrevista en Chester con Risto Mejide. Me dieron una visibilidad que, hasta ese momento, no tenía. Y gracias a eso tengo un programa en Cuatro.

¿Has vivido alguna otra situación posterior, grabando ‘Pasaporte Pampliega’, que te haya recordado a la pesadilla de ser secuestrado por uno de los mayores grupos yihadistas del mundo?, ¿y cuál es la que más te ha impactado?

Por fortuna, ni parecido. Ha habido algún momento de tensión pero que son normales cuando realizas este tipo de reportajes donde los periodistas nos meteos en situaciones muy comprometidas. Pero, la principal diferencia, es que ya no apuro tanto como antes. Voy con pies de plomo y sin arriesgar más de la cuenta.

El libro que publicaste, ‘En la oscuridad’, narras cómo todo comenzó con una traición de tu contacto en la zona, en la duodécima vez que viajabas a Siria. Narras toda tu experiencia y vivencias en primera persona. El miedo es algo obvio en una situación como esta, ¿pero qué era por lo que más temías en esta situación? Supongo que, dado otras situaciones similares, más allá del miedo a morir, habría temores mayores.

El mayor miedo es acabar siendo ejecutado delante de una cámara de televisión y que lo viese mi familia. Ese miedo lo tuve durante 299 días. Hasta que me liberaron.

Esta nueva temporada de ‘Pasaporte Pampliega’ la abriste enfrentándote a tus miedos y fantasmas, con una imagen que jamás habíamos visto en televisión, tu siendo grabado por Al Qaeda, mientras te obligaban a leer una nota. Fue dar un paso al frente y enfrentarte a los recuerdos del secuestro en Siria. ¿No te habías sentido con ganas de verlo antes?

No tuve la necesidad de volver a verme en aquella situación y creo que ese fue el impacto de aquel video. Volver a revivir aquellos días. Trato de olvidarme de todo aquello.

Para finalizar esta entrevista, me gustaría dejar un espacio para que te abrieras a lo que quisieras, si así lo deseas. Otra forma de dar un paso al frente, algo que solo depende de ti, abrirte a ello o que siga siendo solo un recuerdo que reserves para ti. ¿Hay algo que nunca antes hayas contado públicamente, ya sea un miedo oculto o alguna experiencia que viviste en aquella etapa, y que sientas la necesidad de explicar o, simplemente, quieras contar?

Sí. Una cosa… En 2015 fui a Siria huyendo de la que entonces era mi pareja. Soy una persona a la que le cuesta afrontar los problemas y prefiere salir corriendo. Ese es el motivo por el que mi pareja no aparece en el libro porque en 299 días la odié con toda mi alma.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here