‘Comando Actualidad’ descubre los avances tecnológicos en el mundo de la medicina

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‘Comando Actualidad’ muestra esta semana los avances tecnológicos aplicados a la medicina. Desde ojos biónicos hasta exoesqueletos, estos robots tienen la función de mejorar la calidad de vida de los pacientes.

El robot de Josefa. Josefa tiene 79 años y vive con un robot.  Su acompañante responde al nombre de Giraffe. Habla, se mueve solo y libre por la casa, planifica las sesiones de gimnasio de Josefa, juega con ella, le recuerda sus tareas pendientes y avisa a su familia si detecta que le pasa algo. Esta vecina de Badajoz es la primera en probar en su domicilio cómo funcionan los llamados robots sociales. El aumento de la esperanza de vida ha disparado la inversión en tecnología dedicada al cuidado de los mayores.

El exoesqueleto de Álvaro.  Los músculos de Álvaro no tienen fuerza suficiente para sostenerle en pie. Tiene ocho años y atrofia muscular espinal (AME), una enfermedad que impide que su cerebro se comunique bien con su aparato motor. Gracias a un robot que imita el funcionamiento de sus músculos, desde hace unos meses Álvaro puede caminar. El exoesqueleto biónico que ha cambiado su vida es un invento español y el primero pensado para niños. Se estima que en España 120.000 niños con dificultades de movilidad podrán beneficiarse de él.

El ojo biónico de Josefa. Josefa tenía retinosis pigmentaria, 66 años y una enfermedad que la dejó completamente ciega. Le gusta decir que ha sido conejilla de indias en una operación que cuesta 200.000 euros y que implanta un microchip en el centro de la retina. Josefa ha salido de la oscuridad. Su ojo biónico la ha convertido en una de las tres personas en España que cuenta con visión artificial.

El entrenado cerebro de Juan Pedro. Dos de cada diez personas mayores de 65 años sufren algún tipo de deterioro cognitivo. Juan Pedro está dentro de esa estadística y entrena su cerebro con un casco que mejora su atención, su memoria y que hace que su mente funcione más rápido. Lo han inventado en Zaragoza y según los expertos, mejora un 20% la capacidad mental.

El brazo impreso de Marian. Guillermo es un ingeniero de 24 años que imprime brazos biónicos en su casa. El último que ha impreso ha cambiado la vida de Marian. Una mujer a la que una bacteria obligó a que le amputaran sus brazos y sus piernas. En ocasiones, el obstáculo que convierte en inaccesible la tecnología es su precio. Hay revoluciones como las impresoras 3D que hacen posible fabricar comida, casas e incluso órganos y que, según los expertos, abaratan costes.

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