Alba Carrillo se disfraza de “banana gigante a los postres”, este miércoles en ‘Ven a cenar conmigo’

En esta vida suceden cosas complicadas de explicar. Será la conclusión común que Óscar Martínez, Fortu y Antonia Dell’Atte saquen tras cenar en casa de Alba Carrillo. La socialité se convierte este miércoles, 16 de mayo, en la tercera anfitriona de ‘Ven a cenar conmigo’ en su edición gourmet y la palabra “convencional” saldrá huyendo por la puerta justo con el sonido del primer timbre. A la Carrillo seguridad en sí misma no le falta, tiene la seguridad de que va a conquistarlos con un menú fuera de serie y con una performance ojiplatizante: top model enfundada en traje de banana.

Alba Carrillo se define como “todoterreno” y “superviviente de la vida”. Dos adjetivos que no aplican a su arte culinario, pues la guapa madrileña se recreará con un menú cuanto menos singular. Como entrante, Alba ofrecerá a sus selectos invitados una “elaborada” ensalada templada a base de brócoli, coliflor, alcachofas y langostinos; de primero, un crujiente de pollo (comúnmente conocido como pechuga de pollo rebozada) y finalmente una tarta de piruleta bastante empalagosa que generará más de un subidón de azúcar. Tildada de infantil por su menú, Alba servirá el postre disfrazada de plátano canario, una idea muy adulta que pondrá en práctica como símbolo de madurez. “Realmente es lo que ellos necesitan”, comentará después la celebrity.

Los invitados, que ya empiezan a dar muestras de tener la confianza suficiente para no callarse nada, serán inclementes con la anfitriona durante toda la noche y no dudarán en cuestionárselo todo. Especialmente duro será Óscar, que disfrutará jugando a la ambigüedad con ella y se pasará la velada dándole una de cal y otra de arena. Pero la anfitriona demostrará que sabe defenderse con el revés y se las irá devolviendo una a una. Antonia Dell’Atte seguirá siendo el centro de todas las conversaciones, con su enorme carisma y sus divertidísimas salidas de tono. Por ejemplo, su incapacidad para pronunciar correctamente Torrelodones (aka “Torreladrones”). ¿Y Fortu? Pues ensimismado en su mundo del rock y perdido, una noche más, en la mirada de la italiana.

Tras los postres, la rubia modelo desplegará toda su vena artística y se marcará, a golpe de mantón y ritmo de castañuelas, una copla cargada de vocablos hispanogalegos, como luna luneira, Alba la piconeira o el sombreiro. Lo dicho, cousas moi inexplicables.

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